Cuperosis y láser vascular
Rosácea y cuperosis
La rosácea es una enfermedad compleja que tratamos con más detenimiento en esta entrada.
El diagnóstico de esta enfermedad se realiza en base a los hallazgos clínicos, y se basa en la presencia de telangiectasias (pequeñas venitas), cuperosis o flushing (enrojecimiento de la región facial en respuesta a factores externos como ciertos alimentos o externos como la exposición solar o el estrés) y papulopústulas (granitos en la región central y mejillas). También puede afectarse el tejido nasal en forma de engrosamiento global de la piel (alteración conocida con el nombre de rinofima) o bien la mucosa ocular. Los pacientes pueden presentar una o alguna de estas características.
Preguntas frecuentes
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Dado el importante componente vascular de esta enfermedad, el uso de ciertos dispositivos láser puede mejorar y atenuar los síntomas y el enrojecimiento ocasional, así como la sensación de calor y escozor acompañantes. Además, estos dispositivos proporcionan una disminución de la respuesta inflamatoria de la piel, con lo que conseguimos mejorar tanto el enrojecimiento como las lesiones inflamatorias (pápulas y pústulas).
En el caso del rinofima, el uso de láser CO2 puede conseguir mejorías importantes reduciendo el exceso de tejido.
En función de la gravedad de la rosácea y del tipo de lesiones que presenta el paciente, podemos optar por distintos dispositivos e incluso combinar varios de ellos para obtener resultados óptimos.
Los dispositivos más empleados para ello son la luz pulsada intensa (uno de los dispositivos más versátiles ya que mejora la cuperosis, las telangiectasias y las lesiones inflamatorias), el láser de colorante pulsado (595nm) (mejora la cuperosis, los vasos visibles e incluso las lesiones inflamatorias, aunque el tiempo de recuperación es prolongado), el KTP (532nm) (que mejora principalmente la cuperosis y los pequeños vasos visibles) y el Nd:YAG (1064nm) (que trata los vasos de mayor calibre).
El número de sesiones necesarias para tratar una rosácea dependerá del tipo de lesiones, de las características del paciente, de los parámetros utilizados, etc. Como recomendación general, pueden ser necesarias 2 o 3 sesiones al inicio del tratamiento, y suele ser necesario realizar sesiones de recuerdo de forma anual, para mantener los efectos.
En muchos casos, el abordaje de la rosácea debe realizarse mediante tratamientos orales, tópicos, una rutina cosmética adecuada y el uso de láseres y dispositivos de luz. En general, el uso de láseres es compatible con con los tratamientos orales aunque el dermatólogo abordará cada caso de forma personalizada.
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